Con el paso del tiempo, es inevitable notar que la piel del rostro va perdiendo su tensión natural y, lentamente, comienza a colgar. Este es un cambio completamente normal, propio del envejecimiento cutáneo. Sin embargo, así como ayudamos a nuestro cuerpo a mantenerse en buena condición física con ejercicio y alimentación saludable, también podemos estimular la piel del rostro para que recupere su firmeza.
Medicina Estética: El "Gimnasio" de tu Piel
A través de la medicina estética, podemos lograr que la piel produzca nuevo tejido que refuerce el ya existente. Aunque no se obtienen cambios quirúrgicos ni resultados dramáticos de la noche a la mañana, internamente los tejidos de la dermis (la capa interna de la piel) se rehabilitan y mejoran notablemente su condición.
Los resultados de este estímulo se ven y se palpan de forma progresiva, logrando cambios muy naturales. Es exactamente igual a cuando comenzamos a ir al gimnasio o a practicar un deporte: no vemos cambios reales hasta después de dos o tres meses de constancia y disciplina.
El Secreto Detrás de la Firmeza: Ácido Poli-L-láctico
Para lograr este efecto tensor en el rostro, utilizamos un medicamento especializado que estimula directamente los tejidos de la dermis. Se trata del Ácido poli-L-láctico, comercializado mundialmente bajo marcas reconocidas como Sculptra. Aunque hace unos años era un tratamiento costoso y exclusivo, hoy en día es una opción muy utilizada, accesible y altamente recomendada en nuestro medio.
¿Cómo es el Tratamiento con Ácido Poli-L-láctico?
El procedimiento es muy seguro y se enfoca en la bioestimulación de tu propio cuerpo. Se realiza a través de los siguientes pasos:
Aplicación precisa: El medicamento se aplica dentro de la piel mediante una cánula delgada de 6 a 8 cm de longitud. Esto permite depositar el producto de forma suave y segura en las zonas de anclaje y soporte natural del rostro.
El proceso de bioestimulación: Después de la aplicación, el paciente realiza unos masajes sencillos en casa para distribuir el producto correctamente. A partir de ahí, se inicia el proceso biológico que genera el cambio favorable de adentro hacia afuera.
Sesiones y Duración de los Resultados
Generalmente, se realiza una nueva aplicación de refuerzo a los tres meses de la primera sesión. Los cambios positivos y la nueva firmeza de la piel se percibirán durante unos 12 a 18 meses. En resumen, es un tratamiento preventivo y correctivo ideal para realizar y repetir cada dos años aproximadamente.
La flacidez de la piel del rostro ya no es un problema sin solución; se puede contrarrestar de manera sumamente eficaz estimulando tu propia naturaleza.





